no sobran palabras!

Para los amantes de la música y la literatura ¡Nunca nos sobran las palabras!



martes, 10 de enero de 2012

Soneto al amor recién nacido

Barco que surcas los mares,
Detente en mi corazón,
Que sin notable razón,
Te quiero por estos Lares.

Olas de cielo y espuma,
Guardad mi eterno secreto,
Que sin motivo concreto,
Vuelo sin ala ni pluma.

Que la flecha de Cupido
Ha despertado fugaz
Mis sentimientos dormidos

Yo no me creo capaz
De vivir, si no es contigo,
De encontrar otra mitad.

sábado, 7 de enero de 2012

El viaje de Amanda

Como si todas sus palabras fueran dictadas, Amanda impregnaba de tinta el papel, un folio que poco a poco dejaba de ser blanco.
Sus grafías eran finas y alargadas, tanto como sus pestañas, capaces de seducir con su suave movimiento a cualquiera que las contemplase. Su sello una lágrima amarga.

Querido Amigo:
No puedo, sino informarte, desde la sombra. Sé que te encontrarás desorientado y confuso con mi repentina marcha, pero no he tenido elección, si no cogía el tren esta misma tarde, no lo cogería nunca.
Los celos y la incertidumbre me han ganado la batalla y he sucumbido a la huida como método de evasión.
llevo conmigo el colgante de luna, aquella que contemplo, cerca pero inalcanzable, como tu amor. ¿Amor? Sí, amigo pues mi amistad es demasiado grande para caber en esa palabra, "amiga". Mi único vínculo con París lo ha cortado tajante tu invitación de compromiso y yo, cobarde como me reconozco, no volveré la vista atrás a las hojas caídas de un árbol muerto, es por eso que te escribo por última vez antes de embarcarme en un viaje sin sentido, sin brújula ni reloj y por destino, el sentimiento que jamás me regalaste.
Firmado:
Tu siempre Amiga, Amanda

Con esta dolorosa carta se despedía sin más de la vida que conocía hasta el momento, una vida llena de mimos, riquezas y caprichos consentidos, una vida acomodada de salones lujosos, techos altos, mesas kilométricas y secretos peligrosos. Abandonaba cuanto poseía, pues la vida le había enseñado que rodeada de bienes materiales aspiraba a algo más etéreo. La joven Amanda, dolida e inexperta, protegida hasta ahora del mundo cruel, se encaminaba a probar de él más que una pizca. El tiempo apremiaba, hizo tragar el papel al buzón y echó a correr en dirección opuesta a sus sentimientos. El remite había quedado en blanco. Ligero podría llamarse el equipaje de Amanda pues únicamente llevaba un bolso de mano y un frasquito de esperanza.