El médico que tenía delante era grave y serio. Detrás de sus gafas pequeñas la miraba, intentando descifrar su interior. La bata era de un blanco impoluto, y su cabello cano relucía bajo los focos.
Él pensaba que lo sabía todo acerca del ser humano, y a lo mejor era cierto, ya que era un famoso psicólogo, pero, realmente no tenía ni idea de nada.
Todos los adultos son así, es más, se debería decir que el cambio principal de la adolescencia es la pérdida de curiosidad por la vida.
Era pedante y engreído, seguramente tenía una mujer amargada, y unos hijos caprichosos, casi nadando en piscinas de billetes, bajo una hipocresía y aristocracia ridículas.
- Bueno, señorita Beattie. Dígame, ¿Qué tal está usted hoy?
Su voz era cavernosa y profunda.
Tal vez no era tan falso como aparentaba, pero a ella no le inspiraba ninguna confianza.
- Mejor, creo.
El analista suspiró, casi olía a azufre en la habitación.
- ¿Que tal la noche, qué ha soñado?
No valía la pena decirle lo que había soñado. No valía la pena decirle que en el sueño, alguien la defendía y protegía. Cuando tenía miedo, la abrazaba, estrechándola en unos brazos suaves y fuertes. Cuando lloraba la consolaba.No, definitivamente no valía la pena...
- Lo mismo de siempre, señor. No recuerdo nada, casi podría decirse que caía en un abismo negro y profundo.
Odiaba la frialdad del doctor, nada que ver con su recuerdo.
Pizpireta :)

molaa! anda si porfiin escribes jaja oyee haz las entradas en blanco que sino apenas se ven y se lee mejoor ok? ^^
ResponderEliminarok xD
ResponderEliminarEs que la copié directamente de mi blog, y como ahí la letra es azul...
¡Y además tenía el correo de participar en el blog en no deseados, por eso he tardado tanto!
ahh!! jajaja como k no deseadoos ¬¬ malditoo hotmail YO NO SOY CORREO NO DESEADO JUMM! xD
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