LA ÚLTIMA OLA DEL MAR DE SUS OJOS (escuchar)
Dicen que los días de lluvia son tristes y melancólicos, puede que tengan razón pero ahora mismo no lo creo. Veo las gotas del cristal de mi ventana, que se adhieren para no caer, para no resbalar al vacío y el cielo está gris pero luminoso, puede que el sol no sea vea pero su luz siempre aflora. Las calles están empapadas, formando riachuelos, algunos paraguas de diferentes colores corren solos, aunque no sé de qué huyen ¿del agua que da vida? Los árboles se agitan con la brisa helada que los sacude, tengo el cristal empañado del vaho del invierno pero a pesar de la lluvia y el frío, abro la ventana, cierro los ojos y respiro el aroma del ambiente, el olor que emana de la tierra mojada, aquel que tanto me gusta. No cierro la ventana, al contrario, me asomo hasta pensar que voy a caer, que voy a dejarme a la merced del viento, del destino. Las gotas de lluvia caen suaves sobre mis párpados y poco a poco me empapan el pelo, pero me gusta, me gusta sentir la fuerza de la naturaleza, respiro hondo de nuevo y me siento viva, aunque realmente esté muriendo por dentro. Una lágrima que no había sido llamada al encuentro con el exterior, se resbala descaradamente por mi mejilla y se confunde con las lágrimas dulces de las nubes; no estoy segura de que sea de tristeza, un día de lluvia puede ser triste, pero creo que este no lo es, más bien es emoción lo que siento, por haber conseguido poner todos mis sentidos en sentir algo diferente a la tristeza, quizás se asemeje lejanamente a la felicidad.
Una música resuena por toda mi habitación, una canción perfecta para un día como hoy; “Trouble-Coldplay”, “trouble”, problemas. Prefiero no acordarme de ellos, ignorar que existen, solo consiguen estropear todo lo bonito que conlleva una vida, un sentimiento, una acción. Problemas; creo que siendo optimista, hasta ellos tienen una parte buena, son los maestros de la escuela en la que permanecemos, de todas formas prefiero olvidar que están ahí y disfrutar de este momento ¿Quién sabe cuándo se volverá a repetir? Somos como esas gotitas, un día nos sueltan en el mundo y nos dejan caer, tenemos que aferrarnos a algo para sobrevivir y resbalar muy poco a poco por un cristal transparente por donde todos los demás te observan. Hay que resbalar tan despacio que seas capaz de apreciar la esencia de cada momento y cada tramo del camino hasta que tu presencia deje de notarse y te esfumes en el tiempo y el espacio. Entonces habrá quedado algo, un rastro de recuerdos plasmados en el cristal de tu ventana, hasta que se evaporen en la mente de los que te rodeaban, un rastro de agua, que da la vida, agua de los sueños, agua de los charcos en los que de pequeña no podía evitar saltar, por diversión, cuando la inocencia era madre de mis palabras, agua.
Me gustó mucho!!
ResponderEliminarGracias :) la historia es algo larga espero que os guste
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